Tras la independencia de Camboya, del protectorado francés al que estaba sujeto, y tras la caída de la monarquía, Camboya se vió envuelta en la escalada de violencia que azotaba el sudeste asiático. Norteamericanos y sudvietnamitas invadieron el país temiendo la influrencia del grupo comunista Khmer Rojo, y la creación de un conflicto paralelo al vietnamita.. Esta invasion fue un desastre y tan solo sirvió para fortalecer el creciente poder del Khmer Rojo.
En la primavera de 1975, mientras los norteamericanos se despedían definitivamente de Saigón, los Khmeres rojos tomaron el control del país, estableciendo un regimen de terror. El Khmer Rojo aspiraba a crear una nueva sociedad y para lograrlo pusieron en marcha un programa de eliminación de Buena parte de la población. Especialmente cruel fue la eliminación de las minorías, llegando a practicar el infanticidio para evitar futuras represalias. En 1998 y tras numerosos conflictos internos y externos, especialmente con Vietnam, el Khmer Rojo fue derrotado. Su líder, Pol Pot, nunca sería juzgado al fallecer ese mismo año por causas naturales. Actualmente antiguos líderes khmeres, esperan ser juzgados. Los años van pasando y es más que probabale que acaben muriendo por su avanzada edad.
El campo de la muerte que visitamos, tiene poco que ver con los bien conservados camposde exterminio de Auschwitz o Sobibor. Apenas queda nada. Algunas montanas de cráneos y ciertas fosas comunes donde todavia se distinguen los dientes de sus víctimas. Y es que los khmeres rojos eliminaron a la población a base de golpes, negándoles el precio de una bala. Claro ejemplo de esto es el árbol de la muerte, donde los bebés eran golpeados hasta la muerte.
Tras esta visita y con pocas ganas de comer, visitamos el Palacio Real. Este palacio está formado por una serie de edificios, donde se guardan los principales tesoros del país. Brazaletes de oro, Budas de plata maciza con resplandecientees diamantes en sus ojos, son exhibidos mientras a las puertas del palacio se agolpan legiones de tullidos y mendigos. Lo cierto es que me alegré al saber que al dia siguiente abandonariamos la capital para dirigirnos a Battampong, la segunda ciudad en importancia del país.
Mikel, esto es muy fuerte. Si se hubieran quedado los franceses esto no hubiera pasado.
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