jueves, 10 de febrero de 2011

De Kolanta a Ko Tao

Por fin llego el fatidico dia en que abandonamos la isla de Ko Lanta. Salimos a las 12 del mediodia y llegamos a las 7 de la manana del dia siguiente a Ko tao. En medio diferntes medios de transporte, furgonetas, autobuses y hasta un barco, para ir desde Sura Thani a Ko Tao. Por cierto que durante parte del trayecto nos toco ir a 10 personas con nuestras mochilas en la parte de atras de una furgoneta!!


El barco lo cogimos en compania de David, un ingles afincado en China, que nos daba conversacion continuamente. Como ya empezaba a ser habitual me tocaban a mi las labores de interprete, de castellano a ingles y de ingles a castellano.

Pasamos toda la noche en un viejo y decrepito barco, tirados en unas colchonetas en el suelo. Habia monjes, turistas, simples colgados de la vida... A mi me recordaba a las escenas de las peliculas donde los inmigrantes europeos se despertaban cierto dia alborozados ante la presencia de la Estatua de la Libertad. Pero nuestra vision era aun mejor, la isla de Ko Tao junto a su vecina Nangyuan.


Nada mas llegar nos vimos asaltados por el tipico grupo de conductores de Tuc Tuc esperando cazar ingenuos y adinerdos occidentales. Nos dejamos enganar por 1 euro cda uno, y nos dirigimos al pueblo donde pese a haber reservado habitacion, encontramos un bungalow economico que compartimos Paulo y yo.

Ese mismo dia fuimos a practicar submarinismo. Ko tao es una isla acogedora, tan pequena que en ella puedes sentir un aire familiar. A diferencia de susvecinas Ko Phangang y Ko Samui, apenas tiene metros de playa. Su costa esta recubierta de rocas y profundos acantilados, con lo que sus playas no son excesivamente buenas. Eso si, se trata de un autentico paraiso para los buceadores. Sus aguas cristalinas y la variedad de su fauna y flora subacuatica, la convierten en el lugar ideal para que nobeles y expertos buceadores pongan en practica su pasion.



En compania de otros dos chilenos, iniciamos nuestro viaje a las profundidades del Mar de la China Meridional. Los primeros momentos fueron angustiosos, llegando a pensar que no podria bajar. El monitor me advirtio que eso es muy comun, y es que acostumbrado a respirar por la nariz, tener que hacerlo exclusivamente por la boca puede llegar a ser angustioso. He trabajado en alturas y no he sentido vertigo. He entrado en cuevas estrechas y jamas he sentido claustrofobia, pero aquella sensacion era tan nueva como horrible para mi.




Tras vencer los primeros miedos motivados por lo novedoso de la experiencia, poco a poco me fui sumergiendo en las calidas y transparentes aguas que rodean la isla. Tan solo baje a 12 metros de profundidad pero fue suficiente para disfrutat de ese espectaculo natural. Corales de caprichosas formas, algunos de ellos afilados como cuchillas. Peces de vivos colores que aumentaban en tamano pero descendian en numero a medida que nos adentrabamos en las profundidades. Algunos de ellos parecian haberse tragado el arcoiris ya que reflejaban todos los colores posibles. La morada del pez tigre, del pez payaso..., entre arena rocas y corales.


Aqui esta Paulo mi amigo chileno tras la primera inmersion.

Los demas dias transcurrieron de forma tranquila visitando la isla en moto y poco mas. A la noche habia bastante vida nocturna. Las playas se llenaban de jovenes y no tan jovenes, provenientes de todas partes del mundo, deseosos de disfrutar de las delicias que la noche islena brindaba. Yo por mi parte, cosa rara en mi, me retiraba bastante pronto. La verdad es que no me lo pedia el cuerpo. Aun asi tuvce la suerte de conocer nuevos amigos. Un belga muy animado, llamado Jean Nicolas, que aprovechaba sus ultimas noches sin su novia, y sobre todo un lorenes Ghislain, animal nocturno que se desenvolvia por la noche tailandesa como ave por corral.



Tras varias noches en Ko Tao, decidimos Paulo y yo marchar direccion a Bangkok. Mis recuerdos de Ko Tao son muy gratos, pero mi rincon idilico siempre sera Ko Lanta.