jueves, 20 de enero de 2011

Siem Reap-Bangkok, un viaje para olvidar.

Esta noche por fin he podido coger el autobus hacia Bangkok, hacia las 2:00 de la manana. La noche anterior me dejaron en la calle esperando hora y media. Se olvidaron de mi. Como en veces anteriores, ni night bus, ni vip bus ni nada. Eso si el que lo habia decorado era muy curioso, y habia colocado unas cortinillas de encaje, ideales! El autobus estaba lleno de surcoreanos, una pareja de australianos y Norberto un italiano muy majo (todo un casta) del que me hice coleguilla. El viaje iba a durar 8 horas. A la hora y media el chofer hace una parada en medio de la nada. Yo empezaba a pensar que quizas estuviera mamado. Porque digo esto? Porque esta gente es una raza aparte. A nuestro tutc tuc driver, al cual le quisimos invitar a comer en Angkor. El nos dijo que no, que habia estado en una boda la noche anterior y que le dolia la tripa, y para remediarlo no iba a comer nada y solo iba a beber cerveza. Claro si estas ciego todo el dia ni sientes ni padeces, pero que encima te lo diga tu conductor.

Bueno, volviendo a la cuestion. Despues de la parada seguimos otra media hora, y coge el chofer y para otra vez, para cenar. Claro, conducir dos horas es lo que tiene. El tio no se corto un pelo y estuvo 40 minutos, primer plato, segundo, postre, cerveza y te. Vamos que era un hombre de buenas costumbres. El italiano y yo empezamos a intercambiar impresiones, como solo lo hacen dos latinos. Los coreanos en el autobus, sin pegar ojo, pero no se movian ni un centimetro. Solo bajo el guia. Una vez reanudado el camino, le pregunta al chofer a ver si el viaje va a durar 8 horas. Y el otro que si, que si, mirandole como diciendo 8? por lo menos!!
Volvimos a parar hora y media, cerca de una cochera muy sucia, esperando a que abrieran la frontera, aunque nosotros no lo sabiamos.
 Cruzamos la frontera entre Camboya y Thailandia. Me recordaba a la guerra de Bosnia, con los refugiados huyendo con las carretas llenas de trastos, huyendo de los ataques de los serbios. Alli nos juntamos con Silvio, un brasileno de Curitiba y con Paulo, un chileno, que venian de Vientiane.
Nos montaron a 12 junto a nuestras mochilas en un minibus. La distribucion del espacio, parecia haberla disenado un maestro del tetris. Camino a Bangkok, paramos dos veces a repostar, y es que aqui los coches funcionan con gas!
Tuvimos dos controles de trafico, uno de la policia y otro del ejercito, y por si fuera poco tuvimos que esperar media hora, ya que cortaron el trafico debido al paso de la comitiva real. En fin que el viaje duro diez horas y media y contentos!!

miércoles, 19 de enero de 2011

Angkor, la morada de los dioses

A 7 km de Siem Reap, se encuentran las ruinas de Angkor, un gigantesco complejo de templos, legado de una civilización que alcanzó su esplender a costa de sus vecinos, a fuego y espada. A este respecto hay que apuntar, que el término Siem Reap, significa "siameses derrotados", en clara alusión a una victoria khmer sobre la etnia principal de la actual Tailandia.



Haré una pequena introducción para dar a conocer un poco la historia de este antiguo y poderosos imperio, poco conocido en occidente.
Desde el siglo IX al XIV, 22 grandes monarcas reinaron en un imperio que abarcaba las actuales Laos, Camboya y Myanmar, junto a la Conchinchina (o sur de Vietnam) y gran parte de Tailandia. Su epicentro estaba situado en Angkor, la gran metrópoli del sudeste asiático. Mientras ciudades como Londres o París, apenas alcanzaban los 50.000 habitantes, esta ciudad albergaba cerca de 1.000.000 de almas. Los 22 reyes desde Jayavarman II a Srindravarman, crearon esta ciudad en la que sólo las moradas de los dioses se construían en piedra. En estos templos se mezclan los elementos hinduistas de los primeros reyes, junto con la omnipresente figura de Buda, religión que seoficializó por la espada de alguno de los innumerables Javayarmanes.

Sin que todavia sepamos exactamente el porqué el ocaso de la civilización khmer supuso el abandono de la ciudad. Durante siglos la selva ocupó lo que el hombre la había quitado, otorgándole el singular aspecto con que se nos presenta ahora el complejo.


La ciudad se encuentra rodeada por un enorme foso, que por su anchura puede ser confundido por un rio. Así mismo cinco grandes puentes, con sus respectivas puertas, sirven de entrada a la gran urbe.

Sobre los puentes, colosos de piedra a modo de pasarela, parecen tirar de cuerdas, recordándonos el esfuerzo que supuso la construcción de esta maravilla. Como ocurre con las pirámides, se pueden adivinar las penurias y la sangre de los infortunados que arrastraron las grandes piedras.


Lo cierto es que hay muchos templos, y no los visitamos todos. Tras unos días de visita, acabas empachado de tanta piedra.

Si alguien se acerca por allí, yo le recomendaría no perderse:
Angkor Wat, majestuoso templo hinduista erigido en honor a Visnú.




El complejo de Angkor Thom, en el que destaco. El templo de Bayón, con sus innumerables caras en honor de Avadekiteshrava.




Los impresionantes relieves de las terrazas de los elefantes y del rey leproso, donde las piedras calcinadas son mudos testigos de recientes combates contra el Khmer Rouge.




Phom Bakheng, templo en forma piramidal, con estrechos y empinados escalones que convierten la ascensión en una auténtica escalada.



Ta Prohm, donde gigantescos árboles descansan sobre antiquísimas piedras. Este templo es famoso, al haber sido aquí rodadas numerosas escenas de la película Lara Croft.



Siem Reap o como tambien hay civilizacion en Camboya.

Junto a tres anglosajones despistados, compartimos el autobus hacia Siem Reap, en compañia de un monton de lugareños apiñados por doquier. El termino ergonomia es desconocido por aqui y seguramente ni tenga traduccion al khmer. El pasillo estaba abarrotado de camboyanos sentados en lo que parecian unos orinales vueltos del reves. No fueron nuestros unicos compañeros de viaje, ya que algunos simpaticos lagartos nos hacian compañia dando un poco mas de exotismo al autobus.

Siem Reap no tiene nada que ver con el resto de Camboya, Es un pequeño Salou sin mar, junto a las ruinas de Angkor, su propio Port Aventura.

A ambos lados de las calles principales como Pub Street surjen pequeños callejones, desordenados y laberinticos entre edificios encalados. Todo ello recuerda a las numerosas poblaciones mediterraneas de la Costa Azul francea. En estos callejones la fauna era de lo mas variopinta. Prostitutas de corta edad y aun mas cortos vestidos, recorren las callejas obsequiando picaras sonrisas a los turistas. Descarados trapicheros te ofrecen su mercancia frente a aburridos policias, mas preocupados en frenar el vandalismo de los jovenes y ebrios australianos, que de evitar el mercadeo de sus conciudadanos. Hay que advertir al interesado, que mas de un turista fallece al año en Camboya, victima de la dudosa calidad de las mercancias en venta. Ese tipo de viajes p[uede no tener retorno para el turista.
Junto a este escenario de sordido puerto marselles se encuentran dos coloridos mercados, uno diurno y otro nocturno, que propician el comercio a cualquier hora del dia. En ellos se puede comprar de todo, y lo que no tengan es porque no ha sido inventado, o lo que es lo mismo fabricado en Asia.Hay todo tipo de falsificaciones, artesania hinduista y budista en madera, joyas de oro y plata, trajes de seda, articulos vintage que en Europa son articulos de culto, aqui se adquieren por un puñado de dolares. Todo envuelto por el olor de diferentes carnes asadas. De serpiente, rana, cococdrilo y murcielago, empalados como chupa chuses. Y que decir de los insectos! Cucarachas y saltamontes, grillos y larvas rebozados en aceite de coco hacen las delicias del osado cliente. Esto es Siem Reap y aqui estaremos 5 dias.

lunes, 17 de enero de 2011

Impresiones de Battampong

Battampong es la segunda ciudad de Camboya, en cuanto a poblacion. En ella viven alrededor de un millon de habitantes y sin embargo no tiene nada. Ademas de un divertido y primitivo tren de bambú,  solo hay miseria y numerosos templos y pagodas budistas. Y es que cuando mas dura es la vida en este mundo, uno parece necesitar aferrarse a la esperanza de una vida futura mejor.




Nuestra relacion con John nuestro tuc tuc rider era algo especial. Esta relación se empezo a gestar de un modo muy español. Compartiendo un trozo de chorizo, un vaso de vino y entablando una conversación. Ese mismo dia fuimos testigos de un hecho lamentable. Un grupo de franceses , en clara actitud colonialista, tomaba unas cervezas, mientras pagaba a unos niños para que los abanicaran y masajearan los hombros. Al parecer disfrutaban jugando a ser poderosos con los mas desfavorecidos.

John nos invitó a su casa a conocer a su familia. Eran muy pobres, vivian en una chabola cercana a la carretera, en medio de una cienaga. Alli vivian personas y animales sin ningún espacio que les delimitara. En este sitio nos contó parte de su reciente historia familiar. Como la mayor parte de los campesinos camboyanos, su familia se dedicaba al cultivo de arroz. Los khmeres rojos reclutaban constantemente entre los campesinos, mano de obra para realizar trabajos para el estado. Al trabajador se le imponia una tarea diaria. Si al atardecer no habia cumplido su cometido, el trabajador era ejecutado. Su abuelo, su tio y su padre marcharon a realizar estos trabajos forzados. El único que regreso fue su padre.



Afectados por la dureza de esta tierra, preparamos el petate y nos dirigimos a la estación para coger el autobús rumbo a nuestro siguiente destino, Siem Reap. Un recientemente creado centro turistico, junto a Angkor, la ciudad de los dioses. En la estación nos abordaron multitud de mujeres con niños desnutridos en sus brazos, suplicando una limosna. Les dimos nuestro desayuno. Este fue recibido como sólo lo aceptan las personas realmente necesitadas. Esta gente se muere de hambre en la calle, entre coches de lujo y a nadie le importa